Crisis en Chiloé

Crisis en Chiloé

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Una seria crisis ambiental sufre el sur de nuestro país, específicamente en la Isla Grande de Chiloé, Región de Los Lagos. El problema se dio a conocer cuando 5 kilómetros de machas se hallaron varadas en las costas de la isla el 26 de Abril: este hecho sería solo la antesala de una seguidilla de varazones y muertes de moluscos, algas y peces en la zona. Sumado a lo anterior, la elevada presencia de marea roja en los bivalvos de la décima región llevó a las autoridades a declarar zona de catástrofe y a restringir, por lo tanto, las labores extractivas de los pescadores. Evidentemente, esto ha dejado sin sustento a innumerables familias cuyo sustento es la actividad económica principal de la zona: la pesca artesanal.

La Controversia

 Para los pescadores, el problema viene desde marzo del presente año, cuando el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA) autorizó  el vertimiento de hasta 9 mil toneladas de salmones muertos en las costas de la Región de Los Lagos por parte de 6 empresas salmoneras. Luego se establecería que de esas 9 mil toneladas, se vertieron 4.659 toneladas de desechos de salmones. Los pescadores acusan que no es la marea roja propiamente tal la que provocó esta crisis, sino que fueron estos desechos que contaminaron el agua y envenenaron a las especies marinas que hoy aparecen muertas en las costas, acusando al gobierno y a SERNAPESCA de irresponsabilidad y negligencia en su actuar. Al respecto, el gobierno se ha defendido con 2 argumentos:

– Que no hay relación directa entre los salmones muertos y la marea roja; y

– Que la marea roja proviene desde Aysén y que por las corrientes marinas ésta ha migrado hacia la isla.

La primera afirmación, si bien ha sido apoyada científicamente, ha sido manipulada por el gobierno. Es cierto que los peces muertos no dieron origen a la marea roja, pero los biólogos estiman que pudo expandir el efecto de dicho fenómeno al servir como nutrientes para la explosiva expansión de las algas productoras de la marea roja. Respecto a la muerte de la fauna marina, todavía se están investigando las causas.

El segundo argumento es un arma de doble filo, puesto que pone en entredicho (una vez más) la capacidad de las autoridades de prever y resguardar a la población de desastres naturales como éste.

La actitud del Gobierno

Mientras las autoridades locales han tomado posturas intransigentes, las máximas autoridades del Estado han prestado muy poca atención al hecho. Destaca la declaración del Ministro del Interior, Jorge Burgos, al declarar: “ha quedado claro que este es un Gobierno que se preocupa de la gente en esta situación, pero no somos un gobierno de billetera fácil y no lo vamos a hacer“. Ante sus dichos cabe hacerse un par de preguntas ¿No es el mismo gobierno que en otros casos ha enviado enormes bonos hacia el norte? ¿No es el mismo gobierno que recauda impuestos de los mismos pescadores para resguardarlos de problemas como este? ¿Y dónde está ese dinero ahora? La verdad es que se ha tratado a los pescadores como ciudadanos de segunda categoría por parte de autoridades incapaces de actuar conforme a los deberes que la misma gente les ha encomendado, limitándose a  ofrecerles como ayuda un bono de 150 mil pesos.

Lamentablemente queda al descubierto una vez más el egoísmo de las motivaciones políticas: preocuparse de los intereses de aquellos de los que puedo obtener algo. Así las cosas, la isla Grande de Chiloé no representa para el gobierno un punto de mayor interés: por un lado los habitantes no son muy afines al actual gobierno y, por el otro, la pesca artesanal no es una actividad económica que reporte muchos beneficios al Estado, menos en un momento así. Quizás si la crisis fuera respecto a la minería, nuestras autoridades estarían demostrando otra actitud y el gobierno quizás fuera de billetera más fácil.

¿Soluciona algo un bono más generoso?

 Lamentablemente nadie tiene la solución perfecta y el daño ya está hecho. Los bonos no significarán un cambio significativo, es dinero que fácilmente se gasta en una o dos semanas. El verdadero cambio determinante será aquel que emplee medidas a largo plazo, aquellas en que demos mayor autonomía privada y permita una transparencia mayor respecto a los usos del mar, facultando así la responsabilidad civil, en la que sean los mismos pescadores artesanales quienes puedan conocer y hacerse oír sin necesidad de un aparato burocrático complejo, que sólo entorpecen la libre circulación de información por medio de sus actos herméticos y manejo de información que no sale a la luz.  No obstante, los pescadores parecen no verlo así y su principal exigencia es el dinero rápido, lo cual es entendible, mas no solucionará nada.

 

Adolfo Isla Krause.

 

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