La décima región se levanta: “Unión, oportunidades y soluciones en medio de...

La décima región se levanta: “Unión, oportunidades y soluciones en medio de una crisis”.

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Desde el megaterremoto de Valdivia en el año 1960 que no se veía en la región de Los Lagos una catástrofe social, económica, política y natural tan enigmática y crítica. Los medios enfatizan y centran el foco de atención en el archipiélago de Chiloé, donde unas 170.000 personas se ven afectadas directa o indirectamente por la crisis provocada por la marea roja. Los medios comunicacionales parecen obviar otras zonas afectadas, donde la crisis no solo ha perjudicado a la provincia de Chiloé, sino también a muchas otras comunas de la décima región, desde Calbuco hasta San Juan de la Costa. Lastimosamente, en los últimos días se confirmó en La Unión, comuna de la región de los Ríos, también la presencia de marea roja, situación que los más pesimistas estiman podría seguir avanzando hacia el norte y llegar hasta la Región del Bío-Bío.

Casi dos semanas de paralización, bloqueos y descontentos. Cortes de rutas, vías y carreteras. Un sin número de manifestaciones, marchas y enfrentamientos entre miles de personas y las autoridades del gobierno y fuerzas especiales. Han sido los hechos que mantienen latente el enfado y fastidio de las personas, trabajadores, pescadores y recolectores, familias enteras y también los estudiantes universitarios, quienes no han cesado las movilizaciones en la décima región en tono de protesta. Éste sentir se ha hecho partícipe en otras regiones del país, motivando a muchas otras personas a manifestar también el descontento generalizado en contra de la crisis actual. La catástrofe es real y mucho más dura de lo que es posible observar en los medios de comunicación tradicionales. Nunca antes en la región se ha visto un malestar tan generalizado, y es que realmente la situación provoca un sentimiento de angustia e impotencia para poder ayudar objetivamente a aquellos que han perdido toda la fuente de sus ingresos, para socorrer a  familias enteras que han quedado desprovistas de bienes esenciales, pareciendo ser inalcanzable una solución para terminar con la crisis natural y ecológica, donde salmones asfixiados, decenas de miles de sardinas y mariscos muertos, el mayor varamiento de ballenas registrado en los últimos tiempos  golpean a las costas de nuestro sur. Todo esto acentúa el discurso de la gente así: “Esto no es marea roja, esto es culpa de la industria salmonera y el vertimiento de toneladas de salmones muertos en el mar”.

Los bloqueos, paralizaciones y manifestaciones, parecieran tener, con un tono unísono, el discurso de que los responsables de la inesperada marea roja son las industrias salmoneras de la zona, o que al menos, incrementó aún más la proliferación de micro algas en el mar, provocando una apocalíptica muerte de miles de bivalvos y otras especies marinas. Evidentemente, hay que esperar una investigación externa de la causa real para comprobar o descartar, la participación de terceros en la crisis y una eventual relación entre el vertimiento de salmones y la marea roja. Es justo y totalmente responsable, buscar causales y culpables por una crisis jamás antes vista. Sin embargo, como una gran mayoría concuerda, la prioridad es otra: Ayudar de manera rauda a los pescadores y recolectores artesanales, sus familias y también todas aquellas personas afectadas indirectamente, quienes han perdido la totalidad de su fuente de ingresos. Junto con ello, buscar y planificar políticas prácticas a largo plazo que permitan reestructurar y reorganizar la fuerza laboral de la zona, impulsando una búsqueda del pleno empleo y la generación de nuevas fuentes de ingresos en la región.

Lo mencionado en párrafos anteriores, solo ha permitido que nuestra gente se una de una manera sinigual, demostrando que la gente del sur realmente tiene una fuerza y garra que nos mantiene resistiendo este fuerte golpe, aun en condiciones inoportunas, de reprensiones y abusos por parte de fuerzas especiales en las diferentes movilizaciones, ayudas poco realistas del gobierno, días de arduas negociaciones y una indiferente y poco probable visita de nuestra presidenta a la zona, por lo que sería totalmente viable y oportuno, una pronta descentralización del país, y con ello, una potenciación de las regiones en materias políticas, administrativas y económicas. Pues no es posible que en condiciones actuales y en las notorias mejoras de nuestras instituciones, sigamos dependiendo completamente del “olimpo” en la Moneda.

Esto ha impulsado a que muchos de nosotros, estudiantes, hemos decidido ayudar de diversas maneras y cooperar para con los afectados: Centros de acopios en diferentes lugares de la región, desde colegios, plazas públicas, centros comerciales y hasta universidades. Carreras y facultades realizando operativos en zonas afectadas. Federaciones de estudiantes, organizaciones y movimientos articulando y trasladando alimentos y bienes primarios a zonas afectadas. Todos ellos, todas ellas, con una sola misión: ¡Socorrer a toda nuestra gente, ayudar a nuestra región! La catástrofe ha permitido que nos organicemos y unamos más allá de las ideologías y colores políticos de cada persona, porque todo eso queda en el aire cuando es la empatía, la solidaridad, el afecto y el cariño que se siente por ver a nuestra gente padecer, manteniendo despierta esa voluntad significativa de buscar el bien común y la pronta solución para terminar con esta triste tragedia. El sur se levanta, se une, busca soluciones y encuentra oportunidades, y todo esto, en medio de una gran crisis.

Más temprano que tarde, terminaremos con gozo y alegría, viendo finalmente, la consumación de la catástrofe y el sufrimiento en nuestra región.

Yonathan Fuentealba Contreras,

Presidente Federación de Estudiantes

Universidad San Sebastián 

Sede de la Patagonia.

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