PREVENCIÓN DE INOCENCIA

PREVENCIÓN DE INOCENCIA

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Hoy en día para muchos la delincuencia es un tema capital. A pesar de que Chile es considerado el país más seguro de Latinoamérica –según el Índice de Paz Global–, los ciudadanos aún parecen sentirse inseguros. Cómo no, si las noticias principalmente tratan sobre cómo los delincuentes cada vez utilizan más y más violencia para conseguir sus fines. Incluso nos hacen notar que gozan atacando a los ciudadanos indefensos e inocentes, como por ejemplo el disparo innecesario que recibió una joven tras entregar su cartera al asaltante.

Tras diversas discusiones, finalmente se ha instaurado el control preventivo de identidad. ¿A qué costo? Pues al de la presunción de inocencia. A ojos de los legisladores ya no somos ciudadanos respetables, sino que sospechosos que vagan por las calles con ganas insaciables de romper la ley. Ahora no solo tenemos que estar preparados para demostrar nuestra inocencia, sino para justificar nuestra propia apariencia, forma de hablar y cualquier otra señal de «sedición».

Es impresionante cómo algunos fundamentan el control preventivo con el «bien común», justificando la caída de la libertad individual, cosa que nos afecta a todos. También con la frase «el que nada hace nada teme» frase que ha sido utilizado en regímenes autoritarios, por no decir dictaduras. Debo ser sincero, lo que más me sorprende es que estos comentarios provengan muchas veces de actores políticos que buscan un Estado de Derecho, en el cual la gracia es la protección de la minoría. En la práctica demuestran estar más a favor de un Estado Policial, donde se puede controlar y mandar, según sus caprichos, a los ciudadanos. Tras todo lo anterior solo puedo decir: Nefasto.

Álvaro Agustín Puma Contreras,

Director en Centro de Estudios Ágora,

Estudiante de Derecho Universidad Finis Terrae.

 

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