La no política de los no políticos

La no política de los no políticos

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Un hecho que ya es recurrente en las elecciones es ver palomas de candidatos que se proclaman a si mismos como candidatos vecinos, negando explícitamente su calidad de políticos aun cuando se postulan para conseguir una cuota de poder. Resabios del cosismo de la década pasada nos persiguen elección a elección más aun cuando ya no son solo los candidatos a cargos estatales quienes abordan la discusión con dichas premisas. En ciertas universidades se ha hecho común ver como hacen presencia estas consignas vacías, carentes de contenido, en listas tanto de centros de estudiantes como de federaciones. Siempre reaccionarios a los cambios, estos candidatos rechazan toda ideología. Acusan que quienes tienen principios actúan con los fines de sus ideologías, como si estas ultimas no tuvieran como fin defender y ayudar a las personas. El resultado es deprimente. Listas que no proponen nada más que propuestas puntuales, que no aspiran a ningún ideal de sociedad, que bloquean cualquier intento de importar y elaborar ideas en las bases de su publico. Ellos no quieren avanzar.

Los no políticos hacen la no política, los no avances, la no discusión, las no ideas. Nos buscan dejar en el oscurantismo casi insultante del status quo. El conformismo vacío, sin contenido se candidatea. De ellos nos avergonzamos luego cuando ya en el poder dicen tal o cual barbaridad. “Los problemas reales de la gente” vociferan a más no poder, mientras que votan por consignas totalmente ideológicas las cuales nadie les conocía. Los no políticos no representan. Ellos solo llegan al poder como sea, no transparentan lo que creen, lo que votaran o decidirán en el futuro. Después, solo deciden tomando en cuenta los caprichos propios, siempre aludiendo que para eso los eligieron y que consultar a sus representados seria populismo.

La ideología, que todos tenemos, es rechazada por quitar autonomía. Ellos por supuesto están sobre algo tan mundano como las ideas y el debate. Niegan la capacidad de hacer política que todos tenemos. Solo ellos ven la realidad tal cual es, defienden la verdad, la tecnocracia. La soberbia desenfrenada se acumula en nuestros representantes. En parte, esta soberbia parece ser necesaria para querer llegar al poder sin tener convicción.

La tarea es dejar renegadas estas ideas. No debemos confiar en la soberbia porque, por supuesto, el problema de verdad surge cuando un no político llega al poder.

Juan Pablo Morandé10

Las opiniones expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de la Comunidad El Tributo, la de sus directores u otros miembros.

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