Emprendimiento y emociones

Emprendimiento y emociones

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Por lo general, se nombran las emociones en muchos casos de éxito y otros de fracaso en diferentes materias que conocemos de emprendimiento. Algunos conocidos como las historias de Steve Jobs en Apple, Mark Zuckerberg de Facebook, entre tantos otros casos de los que se habla hoy cuando se habla de emprendimiento y se citan casos conocidos de éxito, de las cuales ya se han hecho incluso biografías en el cine.

Sobre nuestra realidad nacional, es muy sano que ya se empiecen a citar casos conocidos como Gabriel Osorio y Pato Escala con su Historia de un Oso ganadora del primer Oscar para nuestro país y también el ya cada vez más conocido Cote Moller con su exitoso emprendimiento social AlGramo.

 

Pero, ¿que tienen en común todos estos casos?, más allá de una suma de esfuerzo, dedicación, disciplina y constancia. Muchas veces observamos sólo lo que  diversos medios nos muestran, las redes sociales y conversaciones con amigos, o a veces cuando se les cita en alguna charla de innovación y emprendimiento.

 

Detrás de todo lo que vemos, hay algo mucho más interno que absolutamente todos ellos y todos nosotros tenemos en común; si, eso son nuestras emociones y nuestro emocionar.

Puede parecer obvio aparentemente, pero ¿qué tanto conocemos los procesos emocionales que vivieron todos lo emprendedores que hoy han logrado el éxito? y ¿que tanto nos conocemos a nosotros mismos sobre nuestros procesos emocionales?

Probablemente muchos piensan que sí conocen sus procesos, pero ¿conocemos qué hay detrás de todos ellos? Me refiero a si conocemos más profundamente la relevancia de todos nuestros procesos emocionales en nuestra vida cotidiana y qué tan consientes somos de ellos.

 

Muchas veces citamos las emociones conociendo muy poco sobre ellas, es decir, desde lo superficial o psicológico, pero pocas veces lo conocemos desde la biología, que es precisamente donde más atención deberíamos poner, ya que como seres humanos somos seres vivos, por ende biología pura. Y nuestros procesos emocionales, también lo son.

 

En relación a la relevancia de las emociones, cito a Humberto Maturana: “Las emociones son el fundamento de todo hacer, incluso el razonar”, y esto es biológicamente lo que somos.

Así es, razonamos desde nuestras emociones. Nuestro razonar y todos nuestros procesos cognitivos conscientes, provienen desde nuestro emocionar.

Biológicamente si se observa un corte transversal del cerebro humano este se divide en tres grandes partes. Abajo el tronco cerebral que es nuestro cerebro instintivo, luego nuestro cerebro medio conocido como sistema límbico, “nuestro cerebro emocional” y finalmente el neocórtex o corteza cerebral que es nuestro cerebro racional. Todo estímulo que nos llega va desde el tronco cerebral hacia el cerebro límbico y finalmente hacia nuestro córtex pre-frontal que es donde procesamos racionalmente.

Por lo tanto, razonamos desde nuestra emociones y todo lo que hacemos está bañado de ese emocionar.

 

Nuestras emociones son nuestro sistema guía, que nos permite identificar de qué nos alejamos, lo qué nos pone en peligro; y a qué nos acercamos, lo qué nos aporta y hace sentir bien.

¿Por qué deberíamos ser un poco más conscientes de nuestra biología emocional? porque de ella dependen nuestros pensamientos y toma de decisiones.
Todo ello está lleno de nuestra emociones, y si éstas son positivas estimulan la producción de un neurotransmisor llamado dopamina, que aparte de generarnos una sensación de bienestar, mejora nuestro sistema inmune, entre otros tantos beneficios. Así como también mejora las conexiones con otras áreas cerebrales que nos hace ser más efectivos y eficientes en nuestro trabajo.

 

No sabemos qué tan consiente de estos procesos habrán sido los emprendedores de éxito, pero sí que se guiaron como se dice “por su pasión” o por su corazón, que no es más que guiarse por el sistema límbico y por los beneficios que les otorgaron la producción de dopamina y otros neurotransmisores, que fueron los que finalmente les permitieron ser perseverantes y lograr lo que buscaban para ser felices.

Y eso es algo que absolutamente todos tenemos que hacer; guiarnos por la sabiduría de nuestro organismo y nuestras emociones. Eso significa, buscar siempre hacer lo que más nos apasione, nos haga felices y nos llene de dopamina, que es lejos lo más sano que podemos hacer por nosotros.

Federico Thumm

Email: federico@happylab.cl

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Las opiniones expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan las de la Comunidad El Tributo, la de sus directores u otros miembros.

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